A las 6 y pico |
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Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2005. Nueva sección...Bueno, se me ha ocurrido abrir una nueva sección que aparecerá en "TEMAS", así como ya se encuentra la de "Textos anónimos", que por cierto, alguien tuvo la gran idea de abrir (no fui yo, lo juro). La voy a titular "Cuéntame" (sí, como en la serie), y espero que colguéis alguna foto de cuando érais pekes (al menos una, porfi). Creo que podrá ser divertido el vernos cómo éramos en aquéllos maravillosos años (los de unos, más maravillosos y anticuados que los de otros, je). Si os parece mal, la eliminamos y punto. Si no, espero que colaboremos todos, ¿vale? Stuffen en FranciaMartes, 01 de Febrero de 2005 02:37 #. Tema: Hay 4 comentarios. BocetoTécnica mixta sobre papel. "La mera posibilidad de conseguir lo imposible, hace que merezca la pena seguir soñando" Comella en peque Comella Firmet cuando los botones de su abriguillo eran más grandes que ella :P* Fotiki tomada en Plaça Catalunya (Barcelona) Dedicada a todos mis amigos amarillos de "A LAS 6 Y PICO" y en especial a Stuffen que es quien ha tenido la brillante idea de abrir este simpático apartado. Un besoT :)* Comell@ Martes, 01 de Febrero de 2005 16:23 #. Tema: Hay 4 comentarios. Yo no soy aire... Yo no soy aire, soy un obstáculo que hace girar faldas y convierte el charco más pequeño. Yo no soy fuego, sólo astillas, soy la chispa que descoloca el viento. Yo no soy agua. El corazón cerró anoche por descanso del personal y ha dejado de palpitar. No soy aire, ni fuego, ni agua, sólo tierra esparcida en ninguna parte. Yo, de pequeño Pues eso, de muy pequeño. Luego me hice humano (más o menos), como Pinocho.Martes, 01 de Febrero de 2005 07:09 #. Tema: Hay 2 comentarios. Pablo Peque Obsérvese la innata presteza en utilizar armas que ya despuntaba a tan tierna edad.Dedicado a la creadora del tema: Stuffen. Martes, 01 de Febrero de 2005 20:50 #. Tema: Hay 3 comentarios. Para Pablo con................PPPRRRRFFFFRRRRR!!! Yanifollo. LA CAMBRA.Llovía, mientras caminaba pensaba donde estaría el cuadro que necesitaba para decorar una habitación, lo estuvo cavilando toda la noche, era el cuadro perfecto, un óleo del Miguelete, y recordó que estaba firmado, aunque ya se sabe, el pintor era famoso en su casa y entre sus amistades, pero eso era lo que menos le importaba, lo quería porque siempre lo vio colgado en el comedor, y era como llevarse una parte de su niñez a lo que ahora sería su hogar. Lo dejaron en casa de sus abuelos, en una casa que tenía un piso superior, una cambra, donde se dejan las cosas inservibles. Subió rápido las escaleras, tenía ganas de llegar hasta allí. Miró a su alrededor. Poca luz, estanterías, lámparas colgadas en un viga, botes de pintura, paquetes de azulejos sin abrir, nunca entendió muy bien esa manía de guardar las cosas, en este caso la manía de amontonar, con lo prácticos que son los contenedores. Pero en la parte interior estaban los objetos más antiguos, por lógica, a medida que entraba en la cambra la antigüedad de lo que allí había aumentaba. Un lebrillo de loza, no se distinguían los dibujos del interior, tres escopetas, al lado cajitas de perdigones y unos cartuchos, un montón de cepos para gorriones y cañas de pescar, eso era la “sección caza furtiva”, al otro lado debía ser la “sección de deportes”, tres bicicletas del año en que Cristo perdió el tabaco. Dos pasos más adelante un armario, prefirió no abrirlo, porque si estaba en lo cierto contenía ropa de aquellos que ya se fueron, y una cuna antigua, de esas que son como un balancín repleta de tebeos viejos, bonito lugar donde guardarlos, recordó con una sonrisa en los labios que los sábados por la mañana siempre le compraban un tebeo. Sin duda estaba en la “sección de juguetes”, porque alrededor de la cuna estaban aquellos juguetes que habían podido sobrevivir al efecto devastador de sus travesuras. Los miró sin tocarlos, eran héroes de la guerra, algunos visiblemente mutilados, y hay que respetarlos, estaban llenos de polvo. Por fin, llego a lo que realmente deseaba, “sección arte”, tres cuadros apilados, el primero, su miguelete, ajado por el tiempo, sin brillo, estaba como lo recordaba. Lo apoyó en una pared, era realmente bonito, y viejo. Cientos de imágenes retrospectivas pasaron por su mente en un momento y se mezclaron con el sonido de la lluvia que estallaba sobre los cristales con fuerza. Cada cosa debe estar en su sitio, todo tiene su momento, dejó el cuadro apoyado en la pared y apagó las luces. Además, llovía fuera. Miércoles, 02 de Febrero de 2005 01:32 #. Tema: Hay 5 comentarios. Guerra de enlacesUno apunta hacia un lado. El otro apunta hacia otro lado. ¿Hacia donde apuntas tú? Yo soy un enlace. Yo enlazo. ¿Y qué enlazas? Pues al cuentista. ¿Ah, y tú, hacia donde apuntas? Y dale con apuntar. Que yo también soy un enlace. También enlazo. Ah, ah, vale, oye, no te sulfures. Tranqui... Pues eso, que a dónde enlazas... Pues a los cuenteros. Cuenteros Cuentista Cuenteros ... Ayayay... Cuentista Cuenteros Cuentista Oh, oh, qué lío, y decidme, enlaces, amigos míos, cómo distinguiré las dos webs, sus nombres son TAN similares. - Entra, entra y verás. Oh, sí, oh, qué bonito, esto, lo otro... bien, bien... - Ahora entra aquí, al de los cuenteros. Ah, sí, ya comprendo, la página de los cuenteros se distingue porque mola MUCHO MÁS. Muchas gracias, enlace cuentista. Muchas gracias, enlace cuentero. Conclusión: Los cuenteros molan MUCHO más que el cuentista. (juas, es sólo una bromita) a cuestas Hoy he recogido un perro que no sabe ladrar,me he comprado una moto que no tiene casco, una casa de campo rodeada de aceras, y las llaves perdidas del fondo de un mar. Hoy construí todo lo roto que puedo imaginar. Dormí un sueño despierto de Platón en vela por una teoría relativa sobre la nada, mientras veía el parche de las gafas de un pirata que perdió el tesoro buscando un mapa. Me susurró; “te echo una mano”, la hoja de afeitar desde el espejo, y quise hacer una guerra en silencio con ejércitos de plomo, y soldados recién pintados por Blancanieves, con el pincel añil. También colecciono coches de colores, tornillos que se desenroscan de la cabeza, bolsas de viaje, con pies y piernas, y tu destreza como lanzadora de cuchillos, desde el centro, al corazón. Ya no tengo donde meter tanto trasto, el cuarto de la razón perdió su techo, y el salón se exilió por motivos éticos, a un suelo lleno de charcos de papel. pokit in a pocket "a cuestas" Jueves, 03 de Febrero de 2005 17:54 #. Tema: Hay 8 comentarios. Piki y Cerro Pues sí, mi hermano era Piki, amigo inseparable de Poki y de Paki. Y era un angelito de muchacho, pero murió, el pobre, sí, de muerte natural, ya lo veis. En fin... Tenía poca cabeza el nano, pero era más gracioso...Viernes, 04 de Febrero de 2005 07:16 #. Tema: Hay 7 comentarios. FORMAS DE VERFORMAS DE VER Hay mil formas de observar la misma puesta de sol: los ojos ven el color, el corazón la belleza, y si feliz la grandeza o si triste, un nubarrón. Varios criterios persisten al contemplar la belleza, porque el amor es flaqueza y la pasión lo reviste de algo que, hasta ni existe, o de una falsa grandeza. Hay varias formas de ver el derecho y el deber: hay quien sólo ve el derecho porque lo juzga al revés, o el derecho no es tal hecho si el que lo juzga no es juez. Hay diferencias notables entre ser rico o mendigo. Pero hay ricos miserables y mendigos honorables, porque el talento, yo digo, del dinero no es amigo. Celos, desengaño, amor, tres causas para el dolor. El amor, porque se ama, los celos, porque se duda, desengaño, porque abrasa, y los tres juntos, rencor. Cayetano Bretones frontera de madera Comencé a preocuparme por la caja que había sobre la mesa hacía ya dos meses, más o menos. Era una caja de madera humilde, como las manos que la hicieron, en sus vetas se podía ver la profundidad de las arrugas de esas manos. Llevaba sobre la mesa mucho tiempo, años, y siempre había servido para lo mismo. Por alguna razón la convertí en la jubilación de un par de bolígrafos sin tinta, que por motivos de la lógica ilógica, guardé cuando ya no podían contar nada. Estos dos eran los inquilinos permanentes, pero por la caja pasaban todo tipo de papeles, caramelos de los que regalan en los aviones, paquetes de tabaco sin terminar, y un sin fin de cosas que llegan a uno, y que se quedan sin hacer ruido hasta que un buen día, cuando las vas a buscar, ya no están. Tal vez por eso había tomado cariño a los dos bolígrafos, porque habían permanecido fieles a su refugio humilde, y fieles a mí.Pero ocurrió que un día la caja, aquella caja de madera humilde que llevaba años conmigo, tuvo el mal gusto de ponerse a hablar, y evidentemente eso me preocupó aún más... Sí, tomó la palabra con una solemnidad que me dejó sorprendido, mucho más viniendo de aquel pedazo de árbol hecho caja, que nunca había pretendido nada, y que ahora me chistaba, me preguntaba, que me recordaba sin parar que era capaz de hablar. Al principio desconfié de ella, no me ofrecía garantías su voz, era áspera y chillona cuando exigía, pero calaba hasta la sangre cuando contaba historias que a mí ya se me habían caído de la memoria. Comenzamos a hablar más y más, intentábamos tener una tarde libre, a la hora del café, para contarnos nuestras cosas, las bolas de la semana, y algún que otro pecado sin confesar. Esa tarde que teníamos a la semana, pasó a ser otra, y otra más. La caja se había convertido en mi mejor amiga, me salvaba del hastío cotidiano, llevándome con sus palabras a la seguridad de las frases que quería oír. Eran tantas las cosas que me contaba, y que yo le contaba a ella, que las historias se comenzaron a mezclar en una sola. Yo veía que su madera estaba más fresca, tenía el brillo ligero de los árboles jóvenes que asoman a la tierra tras el invierno. Esa juventud recuperada me atraía hacia ella, que cada vez estaba más presente en todo, y en todas mis cosas, hasta el punto de que comencé a vestirme de color marrón. La caja no dejaba de decirme historias en las que siempre ocurría lo que en el pasado no llegó a ocurrir. Yo no tenía ojos, ni palabras, ni alma, para nadie más que para aquella caja. Ya no quería salir a la calle, no me apetecía ver a nadie, sólo quería estar junto a ella, y quise probar a pensar como pensaría una caja. Y lo conseguí, pensé en cuadrado, vi el mundo cuadrado, y todo me cuadró desde esa perspectiva. Ella me regaló un año de su vida en un anillo de madera, y yo el resto de la mía, en el último anillo suyo donde el mundo era frontera... © pokit in a pocket “frontera de madera” Sábado, 05 de Febrero de 2005 13:03 #. Tema: Hay 9 comentarios. Ajedrez Dos hombres se enfrentan a ambos extremos de un tablero de ajedrez.Yo juego con blancas. Otro individuo (es un funcionario o Dios) dicta cada jugada: “Alfil negro come torre blanca” Y el alfil negro se come a la torre blanca, y el abogado dice: “Enroque” Obediente, cambio de lugar mi torre y mi rey. … Esta jugada no parece la mejor opción, pero ¿cómo dudar de la palabra del Presidente de la República? Debo mover mi caballo, comerme el peón del adversario… si así lo ordena el Califa, así se hará… … “El rey negro retrocede a la casilla…” ¿Otra jugada errónea, mi general? Muevo mi rey, el rey negro, a la posición que me han indicado… ahí se queda, mi rey, amenazado por las tropas de mi adversario, y llegan las palabras inevitables: “Jaque mate. Negras ganan” Y yo jugaba con blancas… … El notario sigue dictando: “El jugador de negras se levanta de la mesa de juego y da la mano a su adversario” Me levanto de la mesa, le doy la mano. “El jugador de negras se despide y sale a la calle” Salgo. “El jugador de blancas le sigue” Le sigo. “El jugador de blancas alcanza al jugador de negras y le clava una navaja en el costado” Lo hago. “El jugador de negras se desangra y se muere” Me muero. Pájaro No sé qué hace ese pájaro carpintero (toc toc toc) picoteando (toc toc toc) el espejo donde me miro, justo donde se refleja mi frente, justo donde se refleja mi mente.No sé por qué el cristal, en lugar de agrietarse y saltar en mil pedazos, se deja hacer, se deja taladrar (toc toc toc) como si fuera un pedazo de madera. No sé por qué el agujero (a la altura de mi mente) es tan negro, tan absolutamente agujero. (toc toc toc) No sé qué está sucediendo. Tampoco sé por qué no me inquieta más lo que está sucediendo. En realidad, no me importa lo más mínimo. (toc toc toc) Tranquilamente, doy una calada a mi cigarrillo. El humo sale por el agujero del espejo. No sé por qué. No sé cómo puede posarse un pájaro en un simple reflejo, en el reflejo de mi hombro. Quizá sea sólo un reflejo de pájaro carpintero. No lo sé. ¿Por qué no duele más esto? ¿Por qué me dejo hacer? No lo sé (toc toc toc). No sé por qué me pica la frente (toc toc toc). No sé por qué me roba las ideas. (toc toc toc) NO sé por qué me roba las palabras... (toc toc toc) No sé por qué me El sol de la mañanaEdward Hopper. Llega la mañana, los rayos de Sol de un nuevo dia se introducen por mi ventana. Continúo durmiendo plácidamente mientras los dorados rayos cubren mi cuerpo tendido, susurrando... - levántate, todo ha sido un sueño. levántate, olvida lo soñado. Poco a poco me desperezo, ya es otro dia. Un bonito dia de verano cálido y limpio. Me asomo por la ventana y veo el resplandeciente cielo azul. Me siento como si algo hubiera cambiado en mí, pero no consigo descifrar qué es. Entonces me vienen vagos recuerdos de algo vivido, ¿o tal vez se trata de algo soñado? Recuerdo que fuimos amigos, recuerdo haber compartido aventuras contigo. Recuerdo pasear junto a ti por kilométricas playas desiertas de arena blanca. Nuestros cuerpos desnudos tostándose al Sol, jugando como niños; el retozar entre las olas a la orilla del mar; el dormir abrazados bajo la luz de la luna, sintiendo tu aliento en mí. Me acaricias el pelo, es tan relajante... Recuerdo haber robado un barco para llegar hasta ti. Recuerdo una estación de tren a la que acudes a recogerme; después, un viejo Hotel con aire acondicionado; nuestras risas bajo las sábanas... Recuerdo el sabor de tus besos, sabían bien. Recuerdo el haberte deseado, tú me deseabas también. Recuerdo el anhelo de tocarte, acariciarte, sentir tu cuerpo contra el mio. Recuerdo haber tenido miedo pero haber confiado en ti. Recuerdo el sonido de tu voz. Tú también confiaste en mí; qué grata sensación me produce. Recuerdo haber recibido un regalo tuyo. Pero..., si todo ha sido un sueño, me pregunto... ¿por qué conservo tu regalo? Me encanta ese regalo; es tierno, dulce, imaginativo, sensible, adorable,¿como tú? Recuerdo que no se lo puedo mostrar a nadie. Es sólo para mí. Recuerdo tu sonrisa; te costaba tanto mostrarla. Recuerdo que tenemos una cita, dentro de un año, o tal vez dos. Te recuerdo, pero... ¿Quién eres tú? El Sol de la mañana ya nubla mis recuerdos.. Allá donde reposan los cementerios Me calmo en mi propia serenidad Buscando facciones en la ventana Y quisiera encontrar una música Capaz de vaciar todo lo que me sobra. Quisiera flotar con el humo A la tranquilidad que me hace sentir plena. En estado ausente, viajo sola Al tejado de enfrente Buscando respuestas a verdades Que dejaron de serlo. Y respiro profundamente y me consumo, Como un cigarrillo o una taza de té Que deja de ser taza Para formar parte Del único calor que me queda. Quisiera encontrarme en un horizonte lejano, Allá donde reposan los cementerios De los que han sido olvidados, Porque acabo de morir en una mente, Como muere el hombre Que se sabe inmortal, Hasta que muere. negroYo no sé nada, absolutamente nada, tengo que conformarme con ver, con ver lo que hay y con las palabras, que quizá pueden describir aproximadamente lo que hay, aunque no me haga muchas ilusiones al respecto, además, ver, lo que se dice ver, no veo nada, o dicho de otra manera, lo veo todo negro, y quizá yo sea precisamente el color negro (alguien o algo debo ser, pues esto es un texto literario, más bien prosaico, narrativo y en primera persona - y esa primera persona es precisamente lo que soy, si entendemos la palabra "persona" en su sentido más amplio de sujeto, y no en el sentido estricto de ser humano -, podría añadir que el texto en cuestión es bastante confuso o mejor dicho difuso, y, según empieza, podría añadir también, por qué no, que es bastante malo, ya digo que no me hago muchas ilusiones), pero no sé realmente si esto de ser un color (esto de que el protagonista sea un color) puede dar mucho juego literario, eso ya depende del autor, y tampoco acerca del autor me hago muchas ilusiones, probablemente es algún escritor fracasado, como la mayoría de los escritores (qué le vamos a hacer, cada cual tiene el autor que le ha tocado, incluso aquellos seis personajes que creían ir en busca de un autor, no tienen más remedio que ser personajes de Pirandello o no ser nada), además, el negro, ¡el negro! qué clase de color es ese, que no es ni siquiera, según dicen, un color, claro que es posible, ahora que lo pienso, que yo no sea nada (se me ha ocurrido al pensar en el negro (color que ni siquiera es un color, y que uno tiende a asociar a la nada) y en los personajes de Pirandello que si no fueran personajes de Pirandello serían precisamente eso, es decir, nada (¡ojalá yo fuese un personaje de Pirandello!, pero no lo creo, porque Pirandello escribía en italiano), pero tampoco tiene mucho sentido, porque cómo voy a ser nada si veo (veo el negro, pero en definitiva veo, y eso ya es algo) y además tengo las palabras, que también son algo, no sé, quizá sea nada (o nadie, o el color negro) en un sentido figurado, metafórico, al fin y al cabo se suele decir "no somos nadie", o "lo veo todo negro", y son frases que se asocian a estados anímicos concretos, a la tristeza, más bien, incluso a la depresión, también se asocia el negro a la muerte, por ejemplo es negra la ropa del que guarda luto por la muerte de un ser querido, entonces quizá yo esté muerto, pero esto tampoco me convence porque los muertos, que se sepa, tampoco tienen la capacidad de ver (ni siquiera ven el color negro que se asocia a su estado), y tampoco tienen palabras, que se sepa, pero sí es posible que sea la Muerte, eso sí, aunque claro, sería la Muerte de una forma más bien alegórica, pues la muerte es un concepto y los conceptos no hablan, sino que se habla acerca de ellos, o también puedo ser (se me acaba de ocurrir, no sé, es sólo una idea) mi propio autor, ya sé, ya sé que en literatura normalmente conviene distinguir claramente al Autor del Narrador, eso lo sabe todo el mundo... (... pincha y lee, que no acabé) COMPAÑEROS DE VIAJESiempre que viajo en cualquier medio de transporte público me persigue una obsesión, yo diría enfermiza obsesión, por saber o adivinar la profesión de mis compañeros de viaje. Me ha ocurrido muchas veces y no ceso en mi empeño hasta encontrar respuesta a mis dudas; aunque, en honor a la verdad, casi nadie es lo que aparenta, si no es que se nos coge con las manos en la masa. No lo puedo evitar, tan pronto me siento frente a alguien con el que debo compartir varias horas de viaje, mis ojos se convierten en microscopios y mis oídos en intuitivos espías, tratando de encontrar el cabo que me lleve al ovillo. Provoco conversaciones y comentarios que me faciliten la investigación, sin otro ánimo que dar reposo a mi mente. Durante un viaje en tren de Valencia a Madrid, destino Gijón, coincidió que tres pasajeros (dos señores y una señora) llevaban el mismo destino, por lo que hubo tiempo de conocer varios aspectos de nuestras respectivas vidas, pero en lo que a la profesión se refiere, no encontraba satisfacción a mis deseos. Como siempre, comencé la pesquisa tratando de encontrar algún indicio en los gestos, en los movimientos y en sus modos de hablar. Mientras miraba al señor más próximo, me decía a sí mismo: de ninguna manera responden sus modales a lo que estoy pensando, porque yo persistía en la idea de que era un alto funcionario de la banca. Pero no, un funcionario de banca es más prolífico en sus expresiones, es más carismático y envolvente, como si nos quisiera embaucar en algún proyecto y una vez conseguida su rentabilidad nos vuelve la espalda. Vale, tampoco es eso: también hay banqueros honestos –me reprocha a sí mismo. Por su forma de hablar también encontré algún atropello a la gramática en lo que se refiere a giros verbales y modismos mal empleados. Lucía valiosa sortija en el dedo anular izquierdo y reloj de oro, manos y uñas bien cuidadas y sin el menor vestigio de callosidades por efecto del trabajo, es decir, terminé por convencerme que era un enchufado camino de convertirse en un proyecto de nuevo rico y defensor de la globalización, pero a lo basto. El otro acompañero era un hombre de tez pálida, de mediana edad, educado y poco dado a la conversación banal y frívola. Sus intervenciones eran más bien para puntualizar y matizar conceptos que para exponer un tema y someterlo a la opinión de los demás. Siempre se expresaba en un lenguaje académico y culto que ponía de manifiesto que era un licenciado, ¡vaya usted a saber en qué rama del saber! Su mirada, a través de sus lentes, era profunda, y sus gestos congelados no se inmutaban ante la sorpresa o el prolongado silencio. No había más que ver sus manos, de dedos largos y afilados, para pensar que estaba ante un pianista o un cirujano. Sí, esos dedos son los que sacan el hígado o el corazón a los enfermos y los manejan como manejan los matarifes las entrañas de un cerdo. Seguro que no se inmutaría si me viera con las tripas fuer... (... pincha y lee, que no acabé) Déjame atravesar el cristalElena 05 Acuarela. Déjame atravesar el cristal tras el que escondes tu inteligente mirada cálida, atrayente e ingenua mirada. Permíteme atravesar el escudo que ciega cuatro de mis sentidos, sin bien se me ha permitido mirarte yo quiero ver más allá palpar con mis manos tu sonrisa olfatear tu timidez mientras yo te la arranco a mordiscos saboreando el néctar de nuestra amistad. No me impidas llegar hasta a ti pues en realidad sólo estamos a un paso líneas paralelas a la espera de que un mínimo desvío colabore en su unión. Pero lo que yo quiero que asumas es que eres rico y no lo sabes que deseo tenerte cerca porque al menos lo sé yo. Sueños IVSoñé , mi amor , con tu muerte .Llegó ligera como una pluma que te acariciaba. Sonreíste plácidamente y parecías feliz . Feliz y muerto.Al despertar sólo encontré el peso imposible de tu ausencia . academia nocturna Salgo a las horas del díaen las que la noche toma calle. Intento dormir las manías que sólo se dan a la luz del sol, y alimentar a las tinieblas que se besan con el Último Beso. Me caigo, y no me levanto, pero nunca olvidé reptar hasta el bar más cercano, o digerir hasta el empacho el suelo, que de duro, me ablanda. Prefiero el amor con mentiras, a la castidad más honesta de todas, y hubo un día en el que sonreír era gratis a los ojos de Dios. Sigo apostando por charcos con lluvia, y por la sonrisa sorpresa, que ríe callando, cuando despiertan los llantos, que no supieron saber a dormir. © wilipokit “academia nocturna” Martes, 08 de Febrero de 2005 18:58 #. Tema: Hay 10 comentarios. Podemos ser Algunas personas piensanque estamos al borde del abismo. Alguien avistó una playa donde no volaban las gaviotas. Pero yo se que podemos allanar cualquier camino, Y que podemos levantar las lápidas De nuestros pozos imaginarios. Ven, acércate Vamos a pasear juntos, Vamos a hacer como si tuviéramos alas Algunas personas pueden hacerlo. Y si te digo que pueden Es porque creo Que podemos ser, Lo que queramos. Textos anónimosSupongo que alguien habrá notado que tres textos que estaban como anónimos, ahora están como textos míos. Por supuesto, si he cambiado esos textos de categoría es porque son míos (y, ya que los mandé desde el ordenador que uso habitualmente, imagino que no habrá ningún problema para demostrarlo, por si alguien se queda con la duda), pero creo que conviene explicar un poco más la decisión. En un foro de Atramentum, alguien argumentaba que un autor no puede reclamar ningún derecho sobre un texto que figura como anónimo, y pensándolo bien creo que tiene razón. No soy experto en leyes (no es mi tema, por otra parte jamás he registrado un texto, y los que tengo en las páginas van firmados con pseudónimo, por lo que desconozco qué derechos podría reclamar legalmente sobre ellos), sino que se trata de una cuestión ética. Supongo que sería legítimo reproducir un texto anónimo sin preocuparse por averiguar de quién es el autor. Sin embargo, no era esa mi intención al subir textos a la sección de anónimos. Me interesaba que se leyeran esos textos sin que se supiera que eran míos, pero no renuncio a mis derechos como autor. También quiero aclarar que no es que me haga ilusiones acerca del valor literario de esos textos. Pero de algún modo son mis criaturas, y qué quieren... uno se encariña. Otra cosa: he puesto mi e-mail en la sección "autor/a", así, si alguien tiene interés en usar los textos que tengo colgados aquí (por ejemplo, para leerlos en una radio), puede ponerse en contacto conmigo. La idea es que quien quiera haga lo mismo, y así será todo más fácil y claro. Saludos Lo unico importante en la vida...Llegué a casa de Mónica en unos minutos, evitando correr la última cuadra por un mínimo de respeto hacia mí mismo. Toqué el timbre corto, prometiéndome contener mi ansiedad, o por lo menos no hacerla muy visible. Naturalmente fue inútil, la visión de Mónica, con su pelo renegrido como, como. Bueno, renegrido, lacio y largo hasta la cintura. Bastó verla- decía- para comenzar mal; disculparse por una demora de más o menos media hora no entra en los cánones del galanteo según lo entienden los argentinos. Ella captó al vuelo mi debilidad, y su movida fue magistral: No importa –dijo, enlazándose el cabello con las dos manos - igual vamos a volver Temprano. Vaciló – hace mucho frío - agregó, y una luz pasó por su rostro de camafeo, muy blanco y de labios intensos, vibrantes, tan deseables... Le agradecí mentalmente que haya moderado la dureza de la primera frase con esa sonrisa. En todo caso lo reducido de nuestro paseo podría atribuirse al clima, y no a mi poca importancia. Aunque naturalmente que no eran excluyentes. Caminamos hacia la avenida, a paso rápido ¿Por qué? Intercambiamos alguna que otra información sobre lo avanzado (en su caso) o no (en el mío) de nuestros estudios. Mis miradas la recorrían ávidamente, a pesar de mis esfuerzos por mantener la vista en algún punto indeterminado entre sus ojos color miel y su labio superior. Era infructuoso, mis ojos derrapaban hacia su boca, declinaban en su cuello, en ese triángulo de piel blanca que la bufanda no alcanzaba a cubrir, para terminar inevitablemente en la curva del nacimiento de sus pequeños pechos y ¡Gloria a Dios!, En el compacto pezón que el frío marcaba debajo de su jersey. La noche iba perdiendo un poco de la típica humedad de junio a favor de un viento casi molesto que soplaba del lado del parque. Al arrebujarse en su abrigo la sentí un poco más distante, pero su boca me sonreía, la ternura me inundó en ese momento, y me sentí algo menos insignificante. Parados en el cantero central de la avenida esperamos a cruzar, instintivamente estiré mi brazo para protegerla del hipotético (e improbable) peligro del colectivo que iba frenando en la esquina, y ¡El milagro se produjo! Mi mano encontró la suya, suave y receptiva. Atravesamos la calzada, me armé de todo mi escaso coraje, y no la solté. Mientras fabulaba para ella todas las aventuras que había corrido, desde el ya lejano verano en que tuvimos nuestro último acercamiento, nuestras palmas, falanges y yemas mantenían su propio diálogo, reconociéndose, engendrando una íntima tibieza compartida. Pasamos frente a la puerta del cine, Mónica ya había visto la película (cómo no), pero a mí me atraía la posibilidad de pasar un rato en la oscuridad. La función estaba empezando, el hall estaba vacío, y el boletero, hurgándose la nariz, miraba fijamente el afiche de la película, como descubriendo algo que había quedado oculto a las setecientas veces que lo hubo leído antes. Pero, bueno, su negativa a mirar de nuevo una pel... (... pincha y lee, que no acabé) SERRANA Las gotas de lluvia golpeaban en el cristal de la ventana incesantemente, el viento doblaba las ramas de los árboles y el frío era tan intenso que se iba colando por las paredes. ... (... pincha y lee, que no acabé)Me serví una copa de cognac y me conecté a internet mientras esperaba a Martín. Abro mi correo y había recibido un e-mail de mi amiga Serrana invitándome a chatear. Entro a la sala y estaba esperándome, luego de saludarnos decidimos abrir una sala privada, a fin de conversar más cómodas. Paula - Hola que tal como has estado todo este tiempo? Serrana - Algo complicada, pero ahora estoy mejor y vos? Paula - Yo bien, sigo con Martín y nuestras aventuras como siempre... Serrana - La verdad que te envidio, encontraste al hombre ideal, que te sigue la cabeza, no te censura, es más te apoya en todo. Paula - Es recíproco, también yo lo continento, con relación a la sexualidad cuando decidís atravesar la frontera tenes que tener las cosas muy claras y alguien al lado que te sostenga. Serrana - Es verdad en lo que decís, en cambio yo, aquí estoy con mis frustraciones y mis fantasías, nada más. Paula - Porque fantasías, está en vos en llevarlas a cabo. Serrana - Puede ser, pero ...no sé, no me animo. Paula - A que le temes? Serrana - No sé si es temor, o pudor, o como llamarlo. Paula - No me digas que no te gustaría sentir las caricias de una mujer en tu cuerpo, su lengua recorriéndote, sus dedos explorándote y descubriendo sensaciones nuevas, diferentes. Serrana- Paula, por favor, no escribas esas cosas que me siento incómoda. Paula - Incómoda, o te gustan? Creo que más bien te excitan, o me equivoco? Serrana - Bueno, no sé..... en realidad me excitan... Paula - Si te excitan, porque mejor no las disfrutas, relájate. Serrana - Es fácil decirlo, pero hacerlo... Paula - Imagínate que mis manos van acariciando tu cabello, te lo retiro de los hombros y comienzo a hacerte un suave masaje para que vayas aflojándote. Estas muy tensa, mis manos se mueven despacio en tu nuca y tus hombros, para que te sientas mejor te quitare el sweater. Mis manos tibias acarician tu piel suave, cerras los ojos y empezas a sentir. Serrana - Paula, por favor, no sigas, no seas malita.... Paula - Voy masajeando tus vértebras una por una, tenes muchos nódulos en tu espalda, trataré de que te aflojes. Poco a poco te vas relajando, ya parece que no estas tan tensa, te gustan mis masajes? Serrana - Tus palabras actúan como tus manos, realmente me siento mejor, menos tensa, ni quiero pensar lo que sería sentirlas de verdad. Paula - Hace de cuenta que son reales. Mis manos siguen bajando por tu espalda, ahora los masajes se intercalan con caricias, besos suaves. Te gusta, los estas disfrutando? Serrana - Si me gustan... Paula - Te quito tu ropa interior y paso mis manos por tus nalgas, bajo un poco más y acaricio tu vagina con las yemas de mis dedos, puedo sentir la humedad de tu sexo, tímidamente abres Dolores y MarkusGrafito sobre papel. Bueno, os presento a unas personas que son importantes para mí (sobre todo Dolores). Saber gozar SABER GOZAREntramos al apartamento dejando los primeros intensos fríos del invierno afuera, corriendo nos desvestimos y nos metimos en la cama. Encendimos el televisor, pusimos el vídeo y nos acomodamos a deleitarnos de la película. Nuestras piernas se entrelazaron, nuestras manos se acariciaban entrecruzando dedos, mimos, caricias, simulando buscar calor. El film comenzó a rodar, su mano se deslizó suavemente hasta mi entrepierna, haciendo a un lado mi ropa interior, abrió primero mis labios mayores encontrándose con mi erecto clítoris, con la yema de sus dedos lo fue acariciando provocándome un cosquilleo que se expandía por todo mi cuerpo. Jugaba con mi sexo a su antojo, introduciendo primero uno, luego dos, tres, hasta cuatro dedos, iban desde el clítoris hasta la puerta de mi ano, retrocedían, volvían a retomar el camino andado, tras cada movimiento una oleada de placer me invadía, quería que me penetrase ya, pero a la vez me gustaba prolongar el deseo. Ese deambular por mi pubis aumentaba más y más mi excitación, cerraba mis ojos y me imaginaba como me poseería, cuál de todas las posturas elegiría, si quisiese imitar al protagonista de la película cuya joven estaba en cuatro con su ano dilatado por la lengua y los dedos de Rocco, o tal vez mis piernas abrazando su cuello y su pene entrando y saliendo de mi vagina mojada. Fue otra la postura que eligió, abrió mis piernas luego mi vulva y se zambulló en ella, su lengua entraba y salía por mis agujeros, al igual que sus dedos. Me tomó de sorpresa, demorando más y más el placer que ya había comenzado a darme, él sabe bien como hacerme gozar, como provocar que mi cuerpo vibre tras cada lamida, su lengua ávida de goce hurga en los más recónditos rincones, buscando y dando placer. Tomó entre sus labios mi clítoris, introdujo tres dedos en mi vulva y dos en mi ano, sus movimientos eran circulares, entrando y saliendo sin parar hasta que mis humores inundaron su boca y un grito de satisfacción saturó el ambiente. Después del estallido viene la calma, mi cuerpo se fue aflojando poco a poco, dejando atrás el temblor que le produce el goce. Su miembro erecto me miraba como pidiendo ser complacido, me lancé sobre él, luego lo saqué lentamente y lo fui saboreando despacio, le pase mi lengua por todo su entorno, desde la cabeza hasta la base, repetí ese rito una y otra vez, acelerando los movimientos hasta sentir como su leche espesa y tibia bajaba por mi garganta, lo relamí hasta no dejar rastros de su regocijo. Tendidos sobre la cama continuamos mirando el film, su mano inquieta no dejaba de masajear su pene; me gusta ver como se masturba, me excita, me calienta, su mano familiarizada con su apéndice sabe que manera otorgarse placer. La mueve suavemente descabezándola, luego la vuelve a ocultar bajo el pellejo para volver a dejarla al descubierto, sus movimientos van tomando ritmo y cada vez se hacen más rápidos, acompasados, su respiración va cambiando, s... (... pincha y lee, que no acabé) Tú eres yo Enkarmada, dócil, ausente A favor de nuestras mentes, Llegas a mí sin estar yo Y me voy contigo Del lugar donde no fuimos. No soy la mitad de ti Sino la otra parte de lo que eres Entonces, Tú eres yo Y yo sin ti no me encuentro. Enkarmada, dócil, presente En mi cuerpo Y tras el tuyo En un solo ente, yo soy a través de ti, tan yo AMOR IMPOSIBLE AMOR IMPOSIBLE No descargues amarguras y dolores en el pozo ciego de tu incomprensión, y no pongas en mi alma tantos temores, haciendo ver que nuestro amor no existió. Yo, en cambio, te querré, te quise, te quiero. Y no hay fuerza superior que modifique o cambie el rumbo de mi frágil velero si en tu mar no navego, aunque vaya a pique. Por el camino descalzo yo te sigo y sangrando mis plantas, hasta encontrarte, sin ti yo no duermo, ni como, ni vivo, si no es que me muero cuando pueda verte. No dejes de mirarme si en el camino cruzamos; porque mi amor es fiel, eterno, y también mi cruz, mi paz, mi cruel destino, y la vida sin ti es cárcel, es infierno. Espera que me muera para buscar otro amor; porque si vivo, yo me muero, si a otro hombre yo te viera amar y besar, porque eres mi mar, mi norte, mi velero. Cayetano Bretones POEMA Corre, que viene la tarde dibujada de penas a comerte el alma. Brazos de viento rojo desgranan sus dedos sobre violetas tristes. No le robes el llanto al ocaso: es risa de luz cansada savia de luna nueva, despojos de sol marchito, árbol que llora sombras... Corre, que te mueren los ojos. AMORES QUE MATANAMORES QUE MATAN Salir no puedo de este laberinto que me condena a la nada, al vacío, y aun sabiendo que al infierno me desvío sigo tus huellas, con ansia, con aliento, esperando no morir sin antes verte y abrasarme con el fuego de tu boca, endulzada con la miel que me disloca, aunque me sepa a veneno de serpiente. Como pavesas que el viento desperdiga de las cenizas del fuego que me abrasa, mi corazón sube al infinito cielo, sin que nadie lo detenga o lo persiga, cual pájaro que sangrando se desplaza hasta caer fulminado de su vuelo. Cayetano Bretones EsgrimaGrafito y vaselina sobre papel. Delicioso juego en el que dos personas tienen la delicadeza y elegancia de batirse con un metal de por medio. No impera la fuerza bruta sino la maestría, la agilidad, la táctica, los reflejos, la habilidad... Distante a la vez que cercano. Intenso y excitante. La adrenalina se apodera de ti, mientras intentas acercarte a tu contrincante. Él se aleja, pero tú no le concedes tregua en este majestuoso baile de máscaras. De repente tu pareja de "duelo" para en tercia, y uno de los dos se tira a fondo, clavando su acero sobre el latiente pecho. ¿No es erótico? Esa es la esgrima para mí. (Bueno, lo acabo de escribir sobre la marcha, pero más o menos era eso lo que pretendía expresar). Sexo, pudor y lágrimas SEXO, PUDOR Y LAGRIMASGeneralmente las habitaciones de hotel son frías, impersonales, en cambio en ésta habitaban sus objetos personales, su olor, su desorden. Estaba recién bañado, el cabello aún mojado y vestía un short y una camiseta. Me senté a su lado en la cama, una cama mullida, suave, que provocaba tirarse en ella y no levantarse más. Conversamos un rato, al tiempo que hacía zapping hasta que nos enganchamos con una película que estaban pasando. Nos recostamos en la cama a mirar el film, como si fuese un hábito. La lluvia caía incesantemente y la noche invitaba a quedarse. Sus dedos a penas perceptibles deambulaban por mi pelo, al igual que los míos por su brazo; la película era el pretexto para quedarme allí a su lado, aunque mis pensamientos fantaseaban en cómo sería gozar a ese hombre. Su actitud pasiva me incitaba a abordarlo sorpresivamente, cual si fuese mi presa. Una vez terminada la función, otra comenzó en nuestra cama. Para él las horas eran escasas, para mí el deseo de disfrutarlo apremiaba. Me estremecí al sentir su lengua dentro de mí, recorrer mis huecos, meterse en ellos y saborear mis jugos. El goce era continúo, intenso. Su miembro empinado, grueso, surgía de su entrepierna desafiante; me urgía acoplarme a él. Lo recosté boca arriba sobre la cama y lentamente fui incorporándolo a mi cuerpo, hasta lograr una fusión precisa. Ignorante a sus súplicas, continúe meciéndome sobre él acelerando el ritmo a medida que el hormigueo iba invadiendo mi cuerpo vertiginosamente. De súbito me tomó por mis caderas, quedando él al dominio de la situación; doblegada, gozar era el único objetivo que me invadía. Pretender controlar los instintos era una intento fútil. Vertió sobre mi vientre, cual si fuese un trofeo el fruto de su gozo. El sueño dispuso de nosotros, hasta que mi boca traviesa lo despertó recreándome con el mago. Notición en A LAS 6 Y PICO Encontrado el hermano chino de Pokito. Se dice que pudiera llamarse TAN DAO VIENTeléfono de aludidos : 062 Preguntar por San Visalentín * Gentileza de Ediciones Guallavito (Comella Firmet) Respiro como viento helado al compás de los volcanes Arriesgada conclusión, El impacto se vuelve lava. multiculturalidad De pronto nacemos y vamos creciendo, y un día cuando nos damos cuenta que tenemos uso de razón nos identificamos, nos sabemos un yo, y miramos a nuestro alrededor, miramos y vemos como nos acogen 4 paredes como nos rodea un padre y una madre, sin todavía saber que son blancos, asta que vas por la calle y te sorprende alguien que piensas que a tomado el sol más que tu, lo miras curiosa sabiéndote ya blanca y por fin sabes que no todos tenemos la misma piel, y que algún gilipollas inventó el racismo. Te paras piensas y dices ¿de donde viene el? Y llegas al colegio al que tu no eliges ir, donde creen enseñarte el mundo a través de la escritura, a través de su escritura, porque es probable que ese negro con esas letras no te entienda ni comparta tu Dios, pero te enseñan la que ya suponen TU cultura, y te avasallan intentando mostrarte un modelo de realidad a través del cual podemos dar sentido a nuestros comportamientos, es decir, nos van construyendo a su manera a su imagen y semejanza, intentando trasmitirnos una cultura de élite, hoy moldeable no a tu manera ni a la mía sino a la de ellos, porque continuamos creciendo y nos vemos semejantes para despistar a la diferencia y nos vemos diferentes para no sabernos iguales y por ello debemos compartir un contexto común para según dicen, no caer en el conflicto. Y al principio se nos muestran cerrados con tanto yo yo yo, y el otro, pero no los queda más remedio que ir abriendo los ojos y observar al nuevo y sin querer te relacionas o queriéndolo y llega un listo y lo llama multicultural, ¿ahora surge la multiculturalidad? Acaso no era ya el ser humano es nómada por naturaleza y desde luego sexual, ¿no vino ya el mestizaje vino ya con Adán y Eva?. bailarinaLápices de colores sobre papel. 25 x 70 cm. EL REENCUENTRO EL REENCUENTRODurante tres años los sentimientos estuvieron dormidos, no sé muy bien aún qué los despertó, pero un día sin proponérmelo se fueron desperezando lentamente hasta quedarse despiertos. Necesité un tiempo, para rescatar solo los buenos recuerdos y olvidar el sabor amargo de los malos. Poco a poco el deseo se fue colando y ganando terreno, hasta que llego un día que la necesidad de gozarlo nuevamente apremiaba. Aquel que había sido una vez nuestro lugar de reunión me reprimía, no quería que las reminiscencias invadieran nuestro reencuentro, por tanto, le propuse un espacio neutral. Sé que los hoteles no son sus lugares predilectos, pero el motivo que lo convocaba era distinto, una invitación al placer. Nuestros cuerpos eran viejos y nuevos conocidos, una vez más se enfrentaban a librar otra batalla. Una vez más a redescubrir sabores, texturas, sensaciones. Todo era nuevo y a la vez conocido, parecía como si el tiempo se hubiese detenido durante tres años y ahora volvían a removerse los viejos polvos para darle lugar a los nuevos. Las manos reanudaron las caricias por un tiempo aletargadas, despabilando sentimientos, excitaciones, recuerdos anestesiados. A medida que el placer iba invadiéndonos, tenía la sensación que estábamos inaugurando deseos, placeres, amores. Nuestros cuerpos se reconocieron al primer contacto, al primer beso, en la primer caricia y lentamente se fueron acomodando uno al otro, acoplándose, sincronizando movimientos, goces. Todo fue nuevo y viejo a la vez, con ese gusto a poco de cuando se disfruta y se invita a seguir gozando... ILUSIONES ILUSIONESLa música suave de Caetano Veloso irrumpía en el ambiente semioscuro, algunas voces llegaban lejanas, a pesar de estar muy cerca, pues lo único que podía escuchar era su respiración y sus manos acariciándole la nunca, simulando un masaje. Ella se dejaba llevar por esa sensación agradable que invadía su cuerpo, la música, las manos, la respiración conformaban una atmósfera utópica, que la trasladaba a otra lugar donde solo él y ella tenían cabida. De pronto, sus miradas se encontraron, ella acerca su boca a la mejilla de él. Lo besa suavemente y le susurra al oído, me gustas. A penas sus labios se rozaron, pero ese instante, fue suficiente como para darse cuenta que ese momento mágico era el comienzo de una relación que, hasta este instante, jamás se lo había imaginado. En la habitación había más personas, pero ellos estaban inmersos en su propio mundo, un mundo de miradas, de manos que se encuentran a escondidas, de sonrisas cómplices. Un nuevo amanecer puso punto final a esta noche singular, con la promesa de que un nuevo día los reencontraría. No fue el día que volvió a reunirlos, pero si una nueva noche, otra noche de compartir amigos, tragos, risas y en esa mezcla de vivencias, ellos hallaron la manera de encontrarse nuevamente, de entrecruzar miradas cómplices, deseando que las horas transcurrieran deprisa para poder reunirse en un abrazo. Sin testigos de ese amor que tímidamente se atrevía a asomarse de vez en cuando, casi imperceptible. Al fin sus bocas se fusionaron en un beso, sus lenguas se buscaron, el deseo urgía abriéndose camino en esos cuerpos nuevos, que invitaban a descubrirse y a gozarse. Un aúllo ahogado junto a un placer infinito los dejo tumbados sobre la cama revuelta, con los cuerpos sudados, los humores intercambiados y un estallido de risa y felicidad se coló en esa comunión de afectos. Este fue el principio de un vínculo inesperado, de un peregrinar por sensaciones nuevas, frescas, el despertar de afectos sosegados, el andar por caminos vírgenes, un poco a tientas, pero con la seguridad insondable de un amor profundo. Amor, compromiso, son dos palabras que no pueden viajar separadas, pero que muchas veces el solo hecho de pensarlas juntas nos paralizan, al punto de no permitirnos emprender una historia por miedo a quedarnos atrapados en ese "amor" y en ese "compromiso" y perder lo más preciado, la libertad. Anatomía100 x 70 cm. Carboncillo sobre papel. "Ocho módulos tiene el cuerpo humano, siendo en altura y en proporción bien hecho: Cuatro desde la olluela hasta la mano, y otros tantos cabeza, vientre y pecho; El muslo dos, estando bien derecho: y de éstos cada uno, con certeza, el tamaño es total de la cabeza." Palomino en El musero pictórico, libro IV. Solo por hoy- Hasta el viernes – dije, antes de encender otro cigarrillo, uno más de los tantos que llevaba fumados buscando algo que hacer con las manos, mientras mis ojos recorrían la habitación, queriendo descubrir señales ocultas en los posters colgados caóticamente, o en la pila de ropa que – sobre la cama – daba inequívocos indicios de haber sido trasladada recién de la silla en la que en ese momento estaba sentado. Sobre la cocina la pava silbaba y exhalaba un vapor blanquecino.- ¿Mate o café? – preguntó Rosa, levantándose de la reposera de mimbre, y tranquilizándome un poco: me sentía observado. Más aún, sus ojos pardos que siempre tuvieron el poder de atravesarme parecían escarbar en cada signo que el paso del tiempo había dejado sobre mi cara, mis manos, mi pelo o mi figura.- ¿Conseguís yerba? – dije por decir, y mientras lo decía tuve conciencia de lo estúpido de mi pregunta.Lo dejó pasar, dándose cuenta de mi incomodidad.- Vení, ayudame con el mate.Me acerqué a la cocina jugueteando con un llavero que tomé de la mesa. - Dame eso – me dijo, con una mirada casi maternal – Si no, lo vas a terminar perdiendo, como perdés siempre todo, hasta las cartas sin mandar.No supe que hacer con mis manos, y mientras apagaba el cigarrillo en un plato sucio esbocé una caricia en su pelo, mucho más corto que entonces.En silencio giró hacia mí y nos abrazamos y comencé a llorar en el cálido hueco de su hombro, quedamente, sabiendo – como se sabe a los cuarenta y pico – que uno no llora por los demás, siempre se llora por uno mismo, por lo que somos, lo que pudimos ser, las ilusiones perdidas – o, peor – abandonadas.- Te quiero – dije, sabiendo lo patético que resultaba expresarlo después de mas de veinte años – Siempre te quise, y aunque esto ahora te importe muy poco me alivia muchísimo haberte encontrado para ser sincero conmigo mismo.- Seguís siendo un chico. ¿Cuándo vas a crecer?Había caminado bajo la llovizna insidiosa de esa ciudad desconocida y esquiva durante casi una hora. El llamado telefónico, en vez de tranquilizarme o darme ánimo avivó mi natural indecisión:- ¿Rosa?- Sí, ¿Quién habla? – dijo en castellano, reconociendo, sólo por la forma de pronunciar un nombre, el idioma en que fue expresado.- Gabriel...- ¿Gabriel? ¿Gabriel...de...?- Soy yo, Rosa, Gabriel.- ¿Dónde estás? ¿ No me digas que...?- Estoy en Praga. Vine al congreso de Lingüística. ¿Podemos vernos un rato. Digo, tengo la tarde libre. ¿Vos podés?- Vení ahora. ¿Sabés llegar? Yo voy a trabajar en casa toda la tarde. Venite ya.- Bueno, en un rato llego. Chau- Chau, chau, un beso.Salí caminando del hotel, sin saber hacia dónde. Mas de veinte años después iba a decir lo que siempre supe que debí haber dicho, y – a pesar de tantos golpes recibidos – aún sentía miedo. ¿Me animaría a enfrentar a los fantasmas de mi pasado? No terminaba de pensar en la frase que ya me avergoncé de lo cursi y demodé del estilo introspectivo: ¿Fantasmas de mi pasado? Si hasta parecía sacado de un culebrón venezolano. “L... (... pincha y lee, que no acabé) Entréeeeeeeeeeeee!!!!!! Bravo!!! Bravo!!! entré!!! entré!!!....uy! ¿¿¿y ahora qué hago????A ver si puedo mandar una foto... EL VALOR DE LA TERTULIAEL VALOR DE LA TERTULIA Hoy menaza tormenta. ¡Qué digo! Está tronando. Y las tormentas en Valencia, como sus tracas, son una prolongación de rugidos y luces como un volcán en erupción. Es uno de esos días lúgubres y tristes que anuncian tragedia, cuando el día se torna en noche y un nudo en la garganta te pone en estado de alerta esperando un trágico final; cuando la naturaleza, en fin, impone su voluntad y hace recordar al hombre que sus truculentas maniobras y guerras no la coartan para demostrar su fuerza. Esta tarde no hay paseo ni tertulia con los amigos, me quedo en casa disfrutando, en este caso, de una soledad deseada. No siento deseos de escribir ni tampoco leer: quiero ver la tele. Los programas de sobremesa de TV ya se ponen en marcha y me acomodo saboreando una taza de café, con la esperanza de pasar una tarde agradable. Conecto el canal X, y a los pocos minutos un avance informativo da cuenta de la tragedia producida por un atentado, en el que muestran unas imágenes estremecedoras que mueven el ánimo a salir a la calle gritando. Entre los muertos y heridos se encuentran varios niños desfigurados por efecto de la explosión, y los cuerpos sin vida yacen en el suelo en un charco de sangre como perros que caen fulminados por la metralla. Mi proyecto de felicidad se ve truncado y siento que las nauseas me revuelven el estómago, mientras resuenan en mi cabeza los lamentos de los infelices. Sin pensarlo dos veces me paso al canal B. Aquí me espera un reportaje de la Guerra Civil, en el que se puede ver la gente correr con su hatillo al hombro por las calles de Madrid ahuyentados por los aviones buscando un refugio donde poder esconderse. No tengo buenos recuerdos de estos acontecimientos y siento como una bofetada en pleno rostro que me obliga a cambiar nuevamente de canal. Hago zappin y me paso al C. Una pléyade de sátrapas o personajillos que circulan por las tertulias del mal llamado mundo rosa, sin peso y sin arraigo, y no pocas veces sus respectivos y ociosos retoños, se enzarzan en un debate de insultos y acusaciones tratando de hacerse ver, aunque su honor y su privacidad, la cual intentan proteger, se vea por los suelos. Me siento incómodo y me veo observado por los que están enfrente que me señalan como cómplice de ellos. No obstante, por unos momentos desciendo a esa zona oscura de nuestro cerebro que se llama subconsciente y que nos suele traicionar tan pronto le das la espalda. Pero no, hay una fuerza interior que se resiste y me aconseja desconectar si no quiero enfermar. Enseguida cambio y paso al siguiente, donde todo es un calco del canal anterior, con la diferencia que aquí hay otros figurantes que trapichean igualmente con su dignidad, como en un mercadillo, o la venden al mejor postor. A partir de ahí, tampoco habrá reparos morales para airear trapos sucios y secretos de alcoba, y donde algunos jumentos de la palabra hacen alarde de sus miserias verbales al estilo de “Gran Hermano”. Pero tenaz en la idea... (... pincha y lee, que no acabé) Brusca melancolíaTuve amores pero se perdieron en el tiempo y en el espacio. Hoy nose qué queda de ellos sin embargo, se que aun viven en mis entrañas. Perduran a través de los siglos en forma de deseo y lluvia cada vez que me inhunda el suave palpitar de los besos recordados. O la brusca melancolía de verme sola sin sus brazos. Tuve amores, sí tuve amores que aun hoy adormecen los caminos de mi llanto. Metro(Boceto) Grafito sobre papel. Todos los días la misma rutina. Las mismas caras que se miran sin dignarse a pronunciar palabra. Personas de distintos gustos y colores, cada una de las cuales constituye el espejo de su propia historia. Stu. EsperarSin nada esperar. Abrigar el corazón, Morir acariciando Olas de paz, Ráfagas de felicidad. Locuras fugaces Ocupan ausencias Quemar imposibles ... Unir deseos, Estudiar su piel Sentir la vida, Inspirar y oler Escalar pasiones, Nadar su mar, Tocar su alma ... Olvidar ser Bailarina II30 x 100 cm. Lápices de colores sobre papel. EL CUESCO DE D. JUAN No era don Juan dado a oratorias ni amigo de palabras en demasía, mas siendo hidalgo de no mucho entendimiento, sentose donde mandáronle, sin entrar en dialécticas ni reparar que en ésas, sus entrañas pudieran talvez dar cuenta del copioso condumio con que por almuerzo húbose regalado antes de asistir al mortuorio. Acomodose pues en lugar poco acertado dada su situación: no era su gracia la picardía, siendo así que el pánfilo fue a parar a la vera de una vieja alcahueta de afiladas napias que velaba al cadáver. Caliente debía de estar aún el difunto cuando las tripas del mancebo recordáronle la digestión, mas parco en el habla cual monje en cuaresma, no atreviose a confesar el mal que le aquejaba mientras se dolía en retortijones provocados por su reciente agasajo, siendo así que por no perturbar, quedose en su asiento junto al muerto y la alcahueta. Entre llanto de plañideras, pensó se camuflaría el cuesco y el efluvio: bien podría atribuirse al muerto. Aliviose pues un poco, mas las afiladas napias de la vieja, más agudas que las entendederas de don Juan, pronto supieron de la procedencia de tal miasma y hete aquí que el mancebo, por la obra y milagro de Dios, viose de repente provisto de osada desfachatez, culpando al finado y la calor reinante. Corriose la voz en la villa y fue desde aquel funesto velorio que hubo fama de que don Juan había trocado su apocamiento por descaro, tornándose falaz, cuesquero y calumniador de difuntos. Mi primer texto: El lago El lago fue el primer texto que escribí, (hace unos 4000 años :P) con él debuté en atra, y con él debuto aquí. (a ver cómo me sale!)EL LAGO Atardecía. Recostada sobre un sillón, observaba el cielo, de un celeste intenso y sin nubes; no había viento, no hacía frío ni calor, y el zumbido de las chicharras resonaba a lo lejos, dando una sensación de serenidad y quietud estival. Una tarde perfecta, bellísima, intensa, demasiado bella para estar viéndola por una ventana, demasiado ideal para ser ignorada. De pronto, notó que la perfección era arruinada insensiblemente por una moto que pasaba a toda velocidad, y enseguida pudo oír también el televisor del vecino, que no parecía contentarse con oírlo él solo, y después un auto, y alguien martillando, histerizando. Las chicharras se alejaron y sólo se escuchó el ruido mecánico de una ciudad apurada y artificial. Entonces se le ocurrió. ¿qué hacía allí, en ese estúpido sillón, sin nada que hacer, desperdiciando una tarde como ésa?. Pensó en un parque soleado, tranquilo, con el pasto verde brillante, con un lago, con árboles y pájaros llenando el aire con sus trinos. Pero algo le impedía moverse, como poderosos brazos que, saliendo del sillón, no le permitían levantarse. Conocía esos brazos, esa fuerza ; sabía lo que era y decidió, una vez más, quitarle el disfraz. Entrecerrando los ojos, pudo verse revolviendo en el ropero, vistiéndose y saliendo de la casa; una vez afuera, caminaría dos cuadras hasta la cochera y sacaría el auto. Ya en medio de la calle, la asaltaría la primera pregunta: ¿a dónde voy?. Se decidiría por un parque de las afueras, el menos concurrido que conocía, y buscaría las calles para llegar. A mitad de camino, la segunda pregunta, esa maldita pregunta que siempre arruinaba cualquier cosa espontánea que intentaba hacer, haría irrupción en su cerebro sin piedad: ¿pero qué carajo estoy haciendo?. La respuesta era simple: voy a un parque a despejarme. Sí, la respuesta era muy simple....demasiado simple, casi estúpida, decididamente ridícula. Su cerebro práctico y programado ya no aceptaba esa clase de respuestas; pero se había vestido, había sacado el auto y ya estaba más cerca del parque que de su casa, de modo que, dando la vuelta y regresando, sólo conseguiría sentirse más tonta de lo que ya se estaba empezando a sentir; así que pisaría el acelerador e, intentando quitarse la molesta pregunta de la mente, seguiría adelante. Finalmente encontraría el parque: pasto amarillento, árboles y un lago. Bajaría del auto y se dirigiría hacia el agua, (porque a eso se suponía que había ido) e intentaría concentrarse en la belleza del paisaje. Parada en la orilla, pudo ver pequeños círculos concéntricos en la serena superficie del lago, señal de que estaba habitado por mojarritas y otros pequeños peces (panzudos , palometas , viejitas...los nombres aún sonaban e... (... pincha y lee, que no acabé) Cobijada en las paredes Con tu ausencia la existencia quedaría desnuda como tallo de una raiz que no florece. Amé tu vientre, donde dormí cuando solo fui carne cobijada en las paredes, del suave útero que devuelve herencias. Continuo meciendome en la cuna de tus brazos aunque no lo sepas, aunque los besos se confundan con la funda de la almohada y no sepan cambiar de rutina. Perdóname si no supe hablarte si inhundamos las paredes de lágrimas desde distintas habitaciones, si no supe encontrar maneras. Continúo como uña de tus manos crecientes, que necesitan tus dedos para sostenerse. No dejes que las penumbras inexistentes desaten lazos de cordura. Diálogo 1- Un elefante se balanceaba - ¿Dónde, dónde? , ¿en la casa el conde? - En la tela de una araña. - Amos, no te lo crees ni tú. - Como veía que no se caía - Eso es mentira - Fué a llamar a otro elefante. -¿Como le avisó? ¿se bajó de la tela ó le llamó por el móvil? - Dos elefantes se balanceaban - Si hombre, y ¿Qué más? - En la tela de una araña. - Sería la de Spiderman - Como veían que no se caían. - Y un huevo. - Fueron a llamar a otro elefante - ¿Qué? ¿Qué fueron los dos juntitos, agarrados de la trompa? - Tres elefantes se balanceaban - Ya me estoy mosqueando - En la tela de una araña - ¿Y la araña tan tranquila, no ? - Como veían que no se caían - Ya me estoy hartando de tanto elefante - Fueron a llamar a otro elefante - Claro, sería de peluche - Cuatro elefante se balanceaban - Esperar, esperar, que voy a por unas tijeras - En la tela de una araña - Bueno ... esto ya no lo aguanto, - Como veían que no se caían. - jajajajaja - Fueron a llamar a otro elefante - Espero al quinto, para que la caida sea más espectacular - Cinco elefantes se balanceaban - Por el culo te la hinco - En la tela de una araña. - Clis, Clas, Clis, Clas. Son una maravilla estas tijeras. - AHHHAAAAAAAAAAAAAAaaaaaaaaa. - Vaya caida más tonta y desde tan alto. ¿Alguién quiere estofado de elefante? Diálogo 2- Eres muy alta y delgada. - Más ó menos. - ¿Siempre te pones en esta esquina? - Si, siempre. - No eres muy joven. - Cierto, ya llevo muchos años ejerciciendo esta profesión. - ¿ Te gusta ser alguien de uso público ? - Sólo se hacer esto. - ¿No estás cansada de esta vida que llevas? - A veces. - ¿Qué es lo que buscas? - Llevar un poco de luz a la tristeza de la noche. - ¿ De los hombres ?. - Si, iluminarles un poco su camino. - Aqui hace frío. - Apenas lo siento. - ¿No estás cansada de estar tanto tiempo de pie, esperando? - Un poco. Pero ya estoy acostumbrada. - Se está bien a tu lado. Me gustaría llevarte conmigo. - Ya sabes que soy de uso público. Tú mismo. - No puedo engañarme, no valgo para ello. - ¿ Nunca has engañado a ... ? - No. Tan sólo con el pensamiento. - Me gustaría encontrar a un hombre como tú. - No valgo tanto, no creas. Ahora me tengo que ir. - Adios. - No sabía que las farolas hablaran. - Las de Comella firmet si. - Si te alcanzara te vendrias conmigo. Rebeliones, elevaciones, y demás pataletasHay un tipo sentado en una silla arriba del estrado, vestido con una toga negra. Lleva una especie de maza en la mano y con ella hace clonc clonc clonc en un gong y dice orden en la sala silencio en la sala orden orden y ordena y juzga y a este le llaman el juez, así le dicen. Y hay otro, o puede que sean varios, que está o están arriba de una plataforma más baja que el estrado pero como que sale de un costado de éste. Y dice o dicen: yo lo hice bueno decidimos que yo lo haría que nosotros él lo haríamos haría, porque, y en esto estábamos todos de acuerdo o creo que lo estábamos, es decir, sí, estábamos de acuerdo o yo al menos estaba de acuerdo conmigo mismo en que la acción beneficiaría a mi a nuestra patria, y más específicamente nos beneficiaría a mí me beneficiaría a nosotros, y menos específicamente a toda la humanidad. Y a éste que decía esto, le llaman el acusado. Les llaman los acusados. Otro tipo, después de oír el anterior parlamento unicameral o pluricameral se dirige al que ya hemos determinado que es el juez o al menos así le llaman, y dice, con voz de barítono: el acusado se niega a contestar a mi pregunta. Permítame su señoría que la repita. Y, dirigiéndose al acusado – a los acusados – agrega, ¿es usted son ustedes plural o singulares? Según dicen, éste que ha intervenido es el fiscal. Y un individuo al que le dicen el abogado defensor entona con voz de tenor: protesto señoría protesto. Y el juez, mezzosoprano, responde: denegada denegada y hace clonc clonc clonc dando con la maza en el gong gong gong y ordena silencio orden en la sala silencio porque un gorila, muy nervioso, ha tirado una silla, pero aún no había mencionado al gorila. Resulta que hay un cura, dos astronautas, un unicornio tullido, un minotauro sin tullir, trece monjas de clausura, un grupo de feministas, un gorila y una mujer que llora y dice pobre... pobres... y solloza y se suena en un pañuelo. Y a todos estos les llaman el público. Y las feministas dicen que la plañidera debería ser varón y que el juez debería ser jueza. Un grupúsculo dentro del grupo defiende que las monjas deberían ser mujeres con carreras brillantes en los campos de las altas finanzas, la investigación científica y/o la erudición de cualquier tipo, que el cura debería ser una sacerdotisa de la diosa, que son “las astronautas” y no “los astronautas” y que el unicornio debería recibir una pensión del estado. Se propone la moción. Se vota, se rechaza. Otro grupúsculo opina que al elemento juzgador le conviene ser un elemento femenino dado su tono de voz. Se propone como tema de debate. Se acepta. Se debate. Nadie dice nada del gorila y el minotauro. Uno sigue tirando sillas y el otro brama y brama desesperadamente, pero todos les ignoran. Nada, ni puñetero caso les hacen, y ya se cansa el gorila de tirar sillas y el minotauro de bramar y salen los dos de la sala para fumar unos cigarrillos, aunque por el olor deben ser porros. Por fin hay un grupúsculo dentro del g... (... pincha y lee, que no acabé) Vendrás a rogarme, a rendir tus súplicas a mis eternas arrogancias, volveras a rendir tus palmas a mis consecuencias. ¿Eres acaso el torbellino que bloquea la monotonía? ¿Eres pues, consonancia de la historia? Ruegame pues, que me quede a envejecer cada noche contigo. O márchate, a torcer giros desbocados, donde los momentos impares queden huecos en la vigilia del lugar que no te encuentro. EL ARTE EN LAS NUBES EL ARTE EN LAS NUBESMe asombra ver en el cielo con fondo de terciopelo un mosaico de pinturas, y cubiertas con un velo aparecen mil figuras. Hoy puedo ver en los cirros las fauces de un gran león, y asomado en un balcón, con entorchados de oro, al mismo Napoleón. Como vellones de fuego encendidos por el sol, se trasladan en un juego sin reposo ni sosiego movidos por el calor. De la nada surge un templo y otra torre se derrumba, surge un muerto de la tumba, y montado en un podenco un esqueleto se oculta. Más figuras aparecen que por cambiarse compiten, pero nunca se repiten, ni tampoco reaparecen porque el viento las derrite. En un momento, sin norma, con el ocaso y el viento, las líneas que dan la forma, hasta un santo se transforma en murciélago sediento. Y cuando el sol ya se apaga las figuras se oscurecen, se alejan o se deshacen, porque la clase se acaba y el pintor, desaparece. Cayetano Bretones ¿Qué esperas de la gente?Esperas comprensión, esperas que te respondan. Se supone que el gesto desprendido es aquél del que no se espera nada a cambio. Una persona hace las cosas, y las intenta hacer bien, intentas ayudar a la gente, que las personas estén a gusto contigo, que las personas sean más felices por tener un "trocito de ti". Una persona a la que aprecio extrañamente, me dijo una vez que cuando alguien le importaba, éste hacía por cambiar mínimamente su mundo, y que a su vez esperaba que ese alguien se lo cambiara a él. Suena bien, ¿no? "CAMBIAR MI MUNDO". Tal vez yo también tenga la pretensión de cambiar "los mundos de los demás" en cierto modo. Me gusta pensar que alguien se enriquece con mi compañía, que puedo ayudar a las personas a que se encuentren mejor cuando están bajas de moral, a que no se sientan solas, alegrarlas con palabras ingeniosas, tal vez icluso a cumplir un sueño, ¿por qué no? A veces es tan secillo como prestar algo que tú tienes y el prójimo no... O tan secillo como un regalo o detalle sin importancia, al menos sin importancia aparente. ¿Pero todos esos gestos son verdaderamente altruistas? Sinceramente, no lo son, porque al final lo que todos buscamos es estar a gusto con nosotros mismos (eso lo primero), a parte de que aunque sea inconscientemente, siempre esperamos una respuesta, a veces no podemos evitar esperar de la gente que esté dispuesta a darnos algo en la misma medida que nosotros lo estaríamos dispuestos por ellos (cuanto menos que lo dé por otra persona de manera que se cumpla una cadena de "bondades", o como en la película "Cadena de favores"). En realidad no quieres que te agradezcan nada, porque cuando das, das porque quieres dar. Pero a veces, parece tan evidente que te van a agradecer algo, que cuando el agradecimiento no llega sin querer lo echas en falta. Lo que menos pretendo ahora es parecerme a Cube Ice (con todos los respetos). ¿Qué esperamos? En realidad no tanto, sólo una respuesta, un me ha gustado ésto, gracias por lo otro, un darse cuenta de las cosas (el no darse cuenta equivale muchas veces a falta de interés), un poco de atención, otro poco de respeto (que no te dejen con la palabra en la boca), un poco de sinceridad, aprecio (ese aprecio se demuestra con actos, no con palabras). Esperas no tener que recurrir a gritos en el silencio como estos. ¿Es tanto esperar? Anónimo. P.D: ¿Por qué borraron la sección de textos anónimos? Martes, 22 de Febrero de 2005 03:40 #. Hay 5 comentarios. Apaciguados sonámbulos diurnosMe adentro en las penumbras sin ni siquiera saber si soy humana... Los soles van diluyéndose entre las suelas de los transeuntes, algunos caminan invisibles bajo chubasqueros de asfalto, escondiendo las pupilas entre los adoquines. Otros arrastran lunas y muchos... Muchos solo pesadillas. Los atardeceres no esperan, ni los últimos días pasan para todos. Mientras, camino conmigo y con mi soledad hacia no se dónde. Me asomo a la ventana de los escondidos camuflándome entre ellos para saber que al menos existo. Me escondo en madrigueras de barro caliente, donde el tiempo se acelera en contra de mis pulsaciones y de la esfera del mundo. Pienso en mi funeral y en tomar sepultura donde marchitan las rosas de los últimos suicidas. Y escribo versos, para vaciar en las palabras la tristeza, y así creer que no vierten sus cenizas en nosotros. Pero ya no sé qué sueños me pertenecen. Es el aire impuro quien surca tumbas en la arena... (Anónim@) Martes, 22 de Febrero de 2005 15:00 #. Hay 4 comentarios. A Luis G. Montero. Mirada de labios perfilados casualidad o destino, dímelo tú, que te dicen poeta. Pálida piel de perfumes secretos. Acuérdate, el viento danzará al compás desmedido de los versos, rompiendo el universo sonoro de nuestras conversaciones. Tú, ya quedas en la historia. Yo inicio la mía. Una vez, alguien calmó el vacío de la ignorancia con suaves sonetos que ponen voz al silencio, y allí, en la biblioteca del cortijo, entre cientos de portadas, mi dedo señaló tu obra y se abrió por siempre en la memoria la certeza de saber que transitamos las mismas ilustraciones. Intento mirarte a la cara y te pregunto; ¿Cómo te sentiré yo? Y en la lejanía, un susurro; Aun es pronto para saberlo todo. Algo más psicodélico: El abismo Éste fue mi segundo texto, cuando lo escribí no existía internet, y simplemente estaba guardado entre mis diarios para ser leído sólo por mí. Por eso se puede interpretar de distintas maneras. (Para los antiguos de atra, prometo que el próximo es inédito!)EL ABISMO Hubo alguien a quién admiré más de lo que puedo expresar. Conocía todos los misterios de la vida, y me los revelaba con absoluta sencillez. Para ella, todo era claro y simple: la vida, la muerte, el amor, el odio; todo era blanco o negro, bueno o malo, sin lugar para medias tintas. Tenía los ojos brillantes y profundos como una noche estrellada, y palpitaba en ellos la intensidad de la vida. Era suave como la brisa y fuerte como la roca, tierna como un ángel y brava como un león. Pendía de su cuello blanco el símbolo de la cruz, y ardía en su corazón el fervor de los antiguos cristianos en sus ritos prohibidos. Hablaba sólo con la verdad, y callaba lo que no debía decirse. Podía sentir el brillo de un campo soleado, la intensidad de un atardecer en el mar, la paz de un templo en penumbras. Amaba su vocación, la deslumbraba su tierra, lo daba todo por un amigo. A nada le temía, porque, me decía, nada hay que temer si uno se sabe justo. Pecaba a veces de utópica en sus ideales, jamás se detenía a pensar si eran realizables, porque nada parecía imposible para su espíritu desbordante de ímpetu y juventud. Y es que, quizás, todo lo habría logrado, si sólo hubiera vivido un instante más. Una noche sin luna, vagaba por lo alto de una colina, meditando, como solía hacerlo, en el sentido trascendente de las cosas, cuando, de pronto, algo crujió bajo sus pies. La tierra empezó a abrirse, y pude verla luchar por su vida mientras se hundía rápidamente. Desconcertada por lo que veía, me llevó un tiempo reaccionar y abalanzarme hacia ella. Llegué en el momento exacto en el que la tierra abierta la succionaba hacia un pozo sin fondo. Aplastada contra el piso, extendí cada músculo de mis brazos y llegué a tocar su mano; durante unos segundos, nuestros dedos se entrelazaron, y yo miré dentro de sus ojos sabios en busca de una idea, de algo que me permitiera salvarla. Pero era demasiado tarde: pude ver su rostro contraerse de dolor, pude ver sus uñas destrozarse en un feroz intento por clavarse en la tierra. Recurrí a todas mis fuerzas, pero no logré sostenerla, y tuve que ver cómo se desbarrancaba inexorablemente hacia la negrura más absoluta. La tierra se cerró rápidamente sobre ella, y yo me quedé tendida en el suelo, incrédula: aquello no podía haber pasado, simplemente, no podía ser real. Me incorporé como pude y miré a mi alrededor: todo estaba igual, nada había cambiado; la gente seguía peleando y riendo en sus propios mundos, totalmente indiferentes al horror que me envolvía. Mientras me alejaba del lugar, con la mirada perdida y el pecho oprimido, se apoderó de mi mente la más profunda sensación ... (... pincha y lee, que no acabé) Breve como un suspiroSeré breve. Breve como la duración de un suspiro. Breve como un simple si, como la vida de una mariposa y una pompa de jabón Breve que no breva de la higuera. Y ya estoy tardando en acabar acabose este Brevedad **** "Siempre serás el hijo a quien más he querido " , susurró en un suspiro inaudible la madre mientras con un brazo intentaba abrazar al joven, rodeándole el cuello, y con el otro, empuñando un cuchillo, se lo clavaba en un costado. **** Un Euro por tus pensamientos. Barato porfiáis, galán. ¿Que haríais con ellos? Te tendría siempre a mi lado. Incluidos los silencios **** No importaba que hubiese estado llorando, se mostrase triste, melancólica, ó enfadada. Siempre que sonaba el teléfono y lo descolgaba, ella sonreía. - ¿Porqué sonríes siempre cuando respondes a una llamada? -Le preguntaron- Nadie puede verte al otro lado. - Es cierto - contestó- Pero la persona que llame puede escuchar mi sonrisa a través de la voz de mis palabras. **** Usó un tono de voz demasiado fuerte para decirle : "Métete en tus propios asuntos" Al principio le costó entenderlo. Pero no era un menosprecio ni un insulto. Era un consejo que le daba un amigo. Hacía tiempo que, como abogado que era, se dedicaba a meterse en la vida de los demás y tenía abandonada la suya propia. Siempre que oimos esta frase, la asociamos a "déjame en paz, yo se arreglar sólo mis problemas, no necesito tu ayuda", a enfados y a ira con rabia, una frase de rechazo. Sin embargo, también puede hacer alusión a un consejo amistoso y cordial de una persona a otra, o incluso de una persona a si mismo, para que se ocupe de "su propia vida" que tal vez tenga abandonada por diversas cuestiones, de lo que realmente es importante en la vida. Todo depende. divagar y especular puede llevar a errores **** El padre tumbado sobre un banco del parque de recreo infantil del barrio, con un chupete en la boca. La madre sentada en el banco a su lado, recogiendo en su regazo la cabeza del padre y mesándole los cabellos. El niño sentado sobre la arena y la hierba y se levanta, mira a su padre, le ve el chupete en la boca y se acerca a quitárselo. El padre, que jugando, retira la cara fuera del alcance del niño y el niño pelliza su cara, pellizca los pelos de la barba. La madre que sonríe divertida y le da una cachetada inocente al padre e intenta quitarle el chupete de la boca. El niño que aplaude divertido. ¿Como se titula la escena, ya que no película? ... ... Un Mundo Feliz. **** Tres botellas de vino en el salón, encima de la mesa de cristal. Un solitario vaso ante el televisor. ¡Que triste¡ Y mañana tendrá resaca. **** Tienes un e-mail. Su lista de contactos,la libreta de direcciones de su correo electrónico está lleno de alias que encerraban el nombre de una mujer -Si decir llen... (... pincha y lee, que no acabé) Mi mano derecha No sé si algún poeta muerto, un ser autodestructivo o una persona de destiempos, pero no soy yo quien escribe sino mi mano derecha. Me transporto a un mundo lejano como hoja seca, tan sencillo como atravesar el marco de una ventana, buscándome entre palabras desconocidas y farolas de otros versos. Mis pasos transitan por los lugares que ilustran las enciclopedias y se paran a mirar desde el lugar donde lo hicieron los poetas. No sé si escribo versos, solo intento dar forma a lo que siento y sentido a lo que no comprendo, es mi manera de decirte lo que veo. Psicodelia en verde Domingo del mes de mayo. Mayo tiene cuatro domingos, o cinco. Hay mucha luz, los árboles se cubren de hojas, todo es verde, álamos y sauces. Y yo estoy aquí, solo, en un bar de paredes pintadas de verde. El envase de la cerveza que me estoy tomando también es verde. Al fondo del bar, no llega la luz del Sol. Los focos que iluminan este fondo simulan estrellas artificiales que desde un cielo de yeso brillan de forma antinatural. Hay allí dos peceras; los peces se mueven de forma rítmica, cíclica. Las falsas algas y plantas marinas que decoran el fondo de la pecera son también verdes. No hay nadie dentro del bar, aparte del camarero. Todos ocupan las sillas y mesas del exterior. Sillas y mesas de plástico verde, con sombrillas verdes, ocupadas por personajes variopintos, pintorescos, que hablan de todo a la vez y al mismo tiempo. Señoras con vestidos verdes se camuflan camaleónicamente en el entorno, mientras se toman sin ganas, más bien por tomarse algo, oscuros cafés con hielo. Yo me bebo una cerveza, que a pesar de estar contenida en una botella verde, es amarilla. Tarareo mentalmente una canción de Sinêad O´connor. Me gusta Sinêad O´connor. Se desnuda en cada canción y yo admiro a una persona que es capaz de subirse a un escenario y desnudarse delante de todo el público mordaz, puritano e hipócrita. Tengo dos cintas de Sinêad O´connor, desgastadas de tanto escucharlas. He leído en un periódico que después del suceso de la foto del Papa, una asociación de admiradores católicos de la cantante en Nueva York, pagaba diez dólares a todo el que trajera sus cintas, discos y videos para ser destruidos. Y yo en este momento quiero ir a Nueva York, para entregar mis dos cintas viejas y con el dinero recibido comprarme cuatro nuevas. Pero estoy muy lejos de Nueva York. He recorrido a pie los tres kilómetros que separan el pueblo de mis abuelos de esta pequeña localidad con categoría de ciudad. Porque aquí paran los trenes y en el pueblo de mis abuelos ya no. En el pueblo de mis abuelos; dejaron de parar los trenes porque los fantasmas no pagan billete. Pero no me importa recorrer estos tres kilómetros por carretera a pie. La carretera serpentea entre el declive del monte cubierto de robles verdes y el rio, entre una vega de verdes praderas y altos álamos. Hacia el norte, desde esa carretera están las primeras estribaciones de la cordillera, montañas más altas que el entorno. A cuyas cimas no llegan los árboles verdes. Y cuando las miro desde aquí, sé que detrás está el mar. Por eso no me gusta regresar a la ciudad donde vivo, porque hay que ir hacia el sur, hacia la llanura desértica que se aleja del mar y de las montañas.Pero ahora son las siete de la tarde, dentro de un bar de paredes pintadas de verde. Fuera todo es verde. Para hacer tiempo he cruzado esta pequeña ciudad que ocupa el fondo de un valle rodeado de las montañas y de los bosques de robles de hojas verdes. El bar es el último refugio, bajo un grupo de pisos. El valle se cierra a partir... (... pincha y lee, que no acabé) Camino del abismo(Boceto para mural) ESSILIO PARA UNA PALABRA ESSILIO PARA UNA PALABRAUna vez (aquel lunes, ¡cómo lo recuerdo!) amanecí con un propósito junto a mi almohada: organizar mi vida. Para ello era necesario empezar por una exhaustiva limpieza de todos sus enseres. Regué mi planta, ese raquítico brote de garbanzo que a veces me daba por sembrar. Agradecido, dio un estirón y se inclinó como en una reverencia, sin poder aguantar su peso. Después peiné a Gato que, puesto ya en refinamientos, me pidió un baño. Buceó dentro de la tina salpicándolo todo, pero a mí no me importaba la mojadura. Al salir, le puse su albornoz y se sentó a oler un rayo de sol que se colaba por la ventana. Siguiendo mi tarea, me armé con un plumero: el teclado del piano estaba hecho una pena. Nota a nota, lo limpié, y yo sola me reía: vino a mi mente el recuerdo de aquella vez en que desaparecieron las teclas negras y tuve que tocar en do mayor. Sólo había sido una broma, menos mal; al cabo de un rato otra vez estaban allí, pero yo me asusté un poco. Después le tocó el turno a mi estantería. Delicadamente fui acariciando los libros, uno a uno, con el plumero hasta que de pronto me pareció oír el sonido de algo que se estrellaba contra el pavimento; debía de ser algo muy pequeño, pensé. Y en efecto, era un palabra que se había caído del diccionario. Estaba allí desplomada, desvalida como un pájaro fuera de su nido. Con mucho cuidado la tomé entre mis dedos y, como pude, abrí el diccionario por la “ese” para ponerla en su sitio. Vi su espacio vacío entre otros dos vocablos y quise colocarla allí, pero el espacio se cerró repentinamente como la cueva de Aladino y no pude, así que la guardé en mi caja de palabras. Pero al poco tiempo mala sorpresa hube de encontrar: las demás palabras habían armado un tremendo alboroto hasta que la expulsaron. Por lo visto, su etimología no estaba muy clara, decían: que ni del latín, ni del árabe, ni tan siquiera del sánscrito. Xenofobia, eso es lo que era. Tenía gracia, ¡con la de barbarismos que vivían en esa caja!, yo misma los había guardado, no iba a matarlos. Bueno, pues tendría que buscarle otro aposento. No tuve más remedio que sacar de su cajita de cristal la lágrima de oro que una vez lloró mi bailarina de porcelana cuando, al limpiarla, le disloqué un tobillo, ¡qué brusca soy! Como era pequeña (sólo cinco letras la formaban), allí la acomodé y parecía encontrarse a gusto. Pero un día, a mi palabra se le murió una de sus cinco letras; ya sólo le quedaban cuatro. Yo no sabía lo que pasaba, así que escribí un signo de interrogación y lo coloqué a su lado; ella me respondió perdiendo otra letra. Estaba claro, se sentía sola. Le rogué al número siete, con el que mantenía yo buenas relaciones, que la acompañara en su exilio, y así lo intentó, pero de todos es sabido lo mal que casan verbo y guarismo: el siete abandonó la cajita cariacontecido y volvió a su multiplicación, que, por cierto, había dejado descabalada. Tres letras le queda... (... pincha y lee, que no acabé) Sin tidesplegaba pergaminos, rendí culto a tus brazos durante toda la noche. Ayer, rodaron besos alrededor de las columnas que bordeaban camas redondas y escuché a Serrat desde un taburete cacereño. Anoche, fue el otoño que no recuerdo, que no recuerdo sin ti, porque anduviste en el pasado y en el presente no vienes. Asique, recogí tu aroma y lo respiré dejando al aire sin pulmones durante toda la vigilia. Anoche, soñé despierta que las letras se borraban y que jamás, volvería la serenidad que me aportaba tu presencia. Esta mañana la despedida que tarde o temprano llegaría nos ha dado la mano, intentando soltar las nuestras Por eso, anoche no quise soltarte, no quise dormir, tampoco despertarte. Anoche supe que no sería una noche cualquiera, supe que tu cama ya no se acuerda de mí, porque sus sábanas se impregnaron de otras esencias y supe que la luz que nos iluminaba optó por inmolarse por no poder soportarlo. Sabes que te quise bien. Anoche me di cuenta que la eternidad existe y esta mañana me derrumbé ante el espejo suplicando; no te vayas nunca. Pero se aproxima la hora de desandar el camino que cruzamos. Mi amor está en la mar MI AMOR ESTÁ EN LA MARQuisiera coger las olas cargadas de caracolas y en la playa descargar, y que las ninfas dormidas de seda y oro vestidas yo pudiera despertar. Cuando estuvieran despiertas, de vigilante en las puertas al regresar a la mar, haría de centinela hasta encontrar la manera de mi amor poder hallar. No es de la tierra mi amor, descubro con gran temor, porque el corazón sentencia que si lo fuera tendría menos fuerza y fantasía presumiendo su presencia. Pero yo sigo buscando y por la mar navegando empujado por el viento, sin saber si encontraré la ninfa que a mí me dé el amor que yo presiento. Siguen pasando las horas y yo mirando las olas me atormento, hasta pensar, si es que ya me he vuelto loco o la mujer que yo invoco busca refugio en la mar. Goreño CelosHoy no me vas a robar lo único que tengo. ¡ Vete al diablo ¡ ¿Porqué no nos has dejado ó te has muerto? ¿Quién te dio vela en este entierro? Sabes cuanto yo te desprecio ¡ Lárgate ¡ ¿Qué haces compartiendo nuestras vidas, robándonos nuestros alimentos? Maldito sea el día que lloré. En mi rincón de siempre te esperaré muerto de remordimientos y de celos sin romper mi eterno silencio. |
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